viernes, 30 de diciembre de 2016

Fragmento 55 - Polis: Capítulo 1 | 6

Con las habilidades aprendidas de su maestro, logró ingresar al ejercito de Celesthea y convertirse en uno de los alakës más poderosos de la ciudad, obteniendo con sus méritos el título de Paladín y líder de la guardia del rey. Era muy fácil de reconocer por sus orejas largas y emplumadas sobresaliendo por encima de su cabello plateado, Esto hacía que su mirada teñida de rojo escarlata resaltará en su rostro cuando batallaba, pues en su vida habitual era un éldon noble y simpático con los demás, incluyendo a sus subordinados que lo respetaban y admiraban a pesar de no reflejar un carácter fuerte.

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martes, 27 de diciembre de 2016

Fragmento 54 - Polis: Capítulo 1 | 5

En ese momento la luz que emanaba del gran cristal marcaba el comienzo de un día despejado mientras que Aetos se encontraba en un prado alto acicalando a su montura después de un baño en uno de los lagos del bosque . Este ya era un ritual para el alak en sus días de descanso, pues aunque este fuera un importante guerrero, también disfrutaba de cosas simples como sentarse a mirar su mundo y dormir en la hierba cuando desabrochaba las correas que le ataban la espada a la cintura.

Aetos no era más que un alak huérfano abandonado por su padre en la gran entrada de la ciudad sagrada de Celesthea cuando apenas tenía uso de razón, con nada más que un arma en las manos. Fue criado por un extraño herrero que vivía en la ciudad al que la gente evitaba por un extraño aspecto escamado en su piel y por su irritable personalidad. Este le enseñó a luchar y a forjar, aunque nunca usó ninguna de las armas que creó; ni las de él, ni las de su tutor. Aetos usaba una espada roja dentada llamada Gondrä, la cual podía fragmentarse y adaptar la agilidad de un látigo en batalla. Cuando él la controlaba podía emanar un calor y un brillo naranja, como si esta estuviera encendida, por lo que Aetos había decidido apodarla llama de dragón. Esta espada era el único recuerdo que conservaba de su padre.

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jueves, 22 de diciembre de 2016

Fragmento 53 - Polis: Capítulo 1 | 4

Al entrar por el orificio que tenía esta esfera hueca, y acceder a través de una barrera de invisible hecha con randa, la compañía del gran árbol se encontró en medio de una ciudad que se posaba en las paredes interiores, junto a unas montañas y un bosque como si fuese un pequeño planeta invertido. La sensación gravitacional cambiaba al entrar, aunque esto no parecía afectar en nada el vuelo de ninguna bestia. Justo al frente de la gran entrada de la ciudad se divisaba la parte superior del palacio de la ciudad. Allí se encontraba la fuente de la barrera que protegía la el interior. En medio del palacio se encontraba un enorme diamante vertical en forma de obelisco como si fuera una gigantesca espada luminosa. En el día este emanaba un brillo blanco que permitía que todo dentro de la esfera se percibiera como si fuera un día soleado. En las noches este menguaba su brillo a uno más suave simulando la oscuridad nocturna. De este mismo emanaban brumas que formaban nubes, las cuales bañaban ocasionalmente las calles y el bosque de lluvia. Aquella era la sagrada ciudad de Celesthea.

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lunes, 19 de diciembre de 2016

Fragmento 52 - Polis: Capítulo 1 | 3

Aquella mañana se visualizaba tenuemente en los cielos del norte de Erutar una esfera blanca similar a una luna. Aunque esta parecía tener un gran cráter desde lo lejos, realmente era una una entrada a su interior hueco. Hacía esta esfera se dirigía una pequeña bandada de bestias aladas. Aquellas bestias eran tan grandes que podían cargar a un alak sobre su lomo sin esfuerzo. Estaban cubiertas de pequeñas plumas blancas con una tenue tonalidad verde que le cubrían todo el cuerpo, incluyendo sus garras. Su cabeza parecía la de un halcón, pero en lugar de pico, tenía una mandíbula triangular con pequeñas filas de dientes. De su cabeza salían plumas largas como las de sus dos alas, al igual que su cola larga como la de un lagarto. La estructura de sus patas traseras era similar a las de una liebre, exceptuando sus grandes garras, las cuales le permitían sentarse sobre estas cuando se posaba sobre el suelo. Sobre aquellas hermosas bestias cabalgaba un pequeño grupo de alakës provenientes de Polis.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Fragmento 51 - Polis: Capítulo 1 | 2

La muralla quedó intacta ante este ataque, pero ningún alak en Polikar había visto jamás una esfera de estas. Las catapultas y arqueros comenzaron a responder al ataque hacía las luces, aun sin estar seguros contra que se enfrentaban. Las luces se apagaban o se veían caer al vacío y se perdían en el abismo. Finalmente entre la bruma se lograron visualizar grandes naves negras similares a barcos fortificados que flotaban sobre las nubes armados con catapultas automáticas que cargaban incesantemente contra la muralla con esferas explosivas. Aquellas naves eran derribadas una tras otra por la defensa alak con la ayuda de grandes ballestas que permitían el uso de proyectiles enormes capaces de perforar la armadura de las naves, sin embargo, no dejaban de aparecer más embarcaciones, como si aquella flota fuera infinita. Así continuó el ataque y entre más pasaba el tiempo, más inútil parecía. Los alak ya habían enviado mensajeros reportando el ataque al gran árbol, y en los talleres de la fortaleza se fabricaban flechas y artillería para las catapultas y las ballestas, evitando que el equipo de defensa se quedara sin municiones para contrarrestar a la flota enemiga. Ninguno de los dos frentes parecía ceder ante su contendiente. Al final del segundo día la muralla recibió un ataque que provocó una pequeña fisura en la primera estructura frontal.

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martes, 13 de diciembre de 2016

Fragmento 50 - Polis: Capítulo 1 | 1

Al sur de Erutar se encontraba Polikar, una de las fortalezas más grandes que cuidaba uno de los accesos a la plataforma continental. Esta fortificación había sido creada por órdenes de Durtadon hace muchísimos años y hacía parte del grupo de fortalezas que defendían el continente del gran árbol. En las murallas fortificadas había un grupo de seiscientos alakës vigilando día y noche hacía las nubes del abismo, entrenados y preparados para disparar cañones y flechas del mejor arsenal creado por los éldon. Dentro de la fortaleza habían talleres de fabricación de armas y municiones, y un personal preparado durante toda su vida para impedir el paso de cualquier ataque enemigo. Este lugar nunca había sido conquistado ni atravesado por la fuerza, además había sido fortificado y mejorado después de cada victoria con murallas más anchas y puestos de ofensiva, lo que lo convertía en la mejor definición de una defensa impenetrable. Aunque llevaba cientos de años sin ser atacada, antes de que la noticia de la muerte del rey llegara a Polis, en medio del ocaso se divisaron unas luces entre las nubes. De estas surgió una esfera de fuego explosivo que chocó contra la muralla de Polikar.

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 49

Durta se encontraba sano y salvo fuera del pasaje cerrado junto a un puñado de soldados que salieron a tiempo. Algunos habían resultado ilesos y ayudaban a sus compañeros heridos en batalla o por las rocas que caían en el pasaje cuando estaba colapsando. Aunque varios alakës fueron tragados por la gruta, de las colinas de la montaña bajaba un puñado de arqueros que habían sobrevivido. El príncipe dejó el cuerpo de su padre al cuidado de algunos soldados y fue en busca de los dos guardias reales. Al mirar sobre los escombros a lo lejos, estaba Rotran de pie abrazando a Frouken. Ambos jadeaban y se quejaban por sus heridas, pero habían escapado de alguna manera de la gruta y estaban vivos.

Fue así como terminó la primera batalla de aquella guerra con una agria victoria para los alakës del titánico árbol de Polis.

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 48

Toda la compañía alak aún se encontraba en el pasaje y sobre la montaña cuando esta comenzó destrozarse. Corrían fatigados cuando comenzó a caer una lluvia de rocas. Algunos fueron impactados al instante. Otros fueron aplastados por el movimiento de la montaña y la desesperación se adueñaba de los pocos sobrevivientes que no paraban de correr. Fue entonces cuando los rugidos se dejaron de escuchar y una última gran explosión cerró completamente la grieta, sepultando todo cuanto había en ella bajo el peso de la imponente cordillera Marrol. El comandante lajur vio con impotencia como su único acceso seguro al continente quedaba bajo la majestuosidad de la montaña junto con aquella bestia que había sido criada con el único propósito de enfrentar a cualquier alak conocido. Aunque se habían llevado la vida del rey de Polis, la misión de los borkës en la bahía de la grieta había fracasado.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 47

Los arqueros se habían desplegado y se habían unido al grupo en retirada sobre lo alto de la montaña. Su objetivo era llegar a la entrada de la grieta que era el ingreso desde el continente para tratar de retener a sus enemigos allí. Sin embargo, todo iba a cambiar en ese momento. La montaña comenzó a seccionarse cediendo al terremoto que surgía desde el fondo de la grieta.

El comandante lajur, furioso de impotencia se vio obligado a detener su ejército en la entrada del pasaje. Dio la orden de asesinar a la bestia para calmarla y poder abrir paso a Erutar, sin embargo, ninguna de las armas a distancia con las que lo atacaban parecían hacerle el daño suficiente para quitarle la vida. El terremoto provocado por las explosiones hacía que cayeran rocas del techo y de lo alto de la grieta. Una explosión tras otra debilitaba las paredes y el rugido se hacía más fuerte. El agal comenzó a emanar tanto calor que derretía la roca pero se lastimaba y las ondas de presión que generaba su ira resquebrajaban la roca. Fue en un último intento de liberarse que la montaña se fisuró a tal punto que todo el peso cayó sobre la grieta y comenzó a cerrarla al mismo tiempo que una avalancha la llenaba de rocas.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 46

La grieta se fue haciendo cada vez más angosta a medida que los alakës se adentraban. No miraron en ningún momento atrás y Frouken se concentró en correr tan pronto como pudo los más de mil metros que tenía de longitud el pasaje mientras que el agal comenzó a forzarse para entrar y seguirlos. Sin embargo su cuerpo era demasiado grande. La distancia entre él y sus presas se comenzó a ampliar. En un intento por hacer ceder las rocas con su velocidad y fuerza se atascó sin poder hacer nada para mover los millones de toneladas que pesaban ambos lados de la grieta y su rugido comenzó a provocar eco de un lado a otro del pasaje. Luchaba desesperado por salir, pero las paredes que cedieron al choque de su cuerpo generaron una especie de trampa que le impedía regresar y lo apresaban casi hasta dejarlo inmóvil. Sus esfuerzos eran inútiles. Ahora cerraba con su cuerpo el paso de sus aliados que lo habían seguido hasta ese punto. Nadie podía acercarse al agal que emanaba un líquido caliente encendido como la lava. Su agonía aturdía a todos los que estaban cerca. Luego comenzaron a oírse explosiones y la tierra comenzó a temblar.

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martes, 29 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 45

El alak del millar de vidas hacía alarde de su nombre una vez más mientras corría hacía el interior del túnel mientras cargaba a su amigo sobre sus hombros, aunque sabía que aún no estaban a salvo. Incluso ahora mismo estaban en un peligro mayor. Frouken aun no podía creer lo que había sucedido. El agal había cargado con tanta fuerza contra los cadáveres que sin intención los comenzó a acumular un cúmulo de cadáveres entre él y sus objetivos que sirvieron de escudo para amortiguar su fuerza y al mismo tiempo para ayudarles a ingresar al angosto pasaje por el que trataban de huir. En ese momento Rotran tomó del brazo a su compañero y aprovechando el momento se impulsó con toda la fuerza adicional que le permitían los corvejones que aparecían en sus patas cuando adoptaban su forma felina. De esta forma entraron al pasaje propulsionados por Rotran, y detrás de ellos la montaña de cadáveres que les había permitido ese último salto se dividió en dos por la fuerza del agal. Ambos cayeron tropezando y dando vueltas en el suelo. Rotran recobró su forma física alak y aunque se levantó no pudo correr más, a lo que Frouken reaccionó rápidamente montandolo sobre su hombro izquierdo al mismo tiempo que reanudaba su huida. la bestia había superado la pila de cadáveres y había comenzado a adentrarse en el pasaje por el que cabía justo.

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lunes, 28 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 44

Cuando llegaron a la cima de cadáveres acumulados ya era demasiado tarde para intentar huir sin salir ilesos de la embestida de su enemigo, así que se levantaron como pudieron y adoptaron una posición ofensiva esperando a su enemigo, ambos sin estar muy seguros de las consecuencias de esta imprudencia. Estando casi a la misma altura de su enemigo, los alakës vieron a su enemigo directamente a los ojos antes del impacto. Frouken no pudo cargar su espada con la ráfaga y Rotran no pudo reaccionar con sus reflejos felinos ante la carga de su enemigo.

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jueves, 24 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 43

A pesar de que el agal logró acortar en gran medida la distancia entre él y sus presas, Rotran y Frouken lograron llegar a la montaña de cuerpos que se había formando, y con una señal, la lluvia de flechas cesó unos instantes para permitirles el paso. Sin embargo los borkës que quedaban cerca de la grieta no aprovecharon la ocasión y en lugar de eso se apartaron huyendo del miedo de quedar en medio de cualquier ataque del agal que venía encabritado contra ellos. Ambos guerreros tuvieron que escalar poco a poco sobre los cadáveres y Rotran tuvo que ayudar en gran parte a Frouken que no contaba con la fuerza de su brazo derecho. El monstruo se acercaba inevitablemente con los ojos encendidos. La lluvia de flechas retornó en dirección directa al agal para tratar de menguar su marcha y darles oportunidad a los guerreros alakës de huir.

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 42

Frente al pasaje había una batalla pequeña, pero feroz en la que caían los valientes guerreros borkës que trataron inútilmente de conquistar la brecha, y los alakës que al ser alcanzados por la horda enemiga no tuvieron más opción que luchar por defender su vida. También caía una lluvia de flechas que no cesaba por lo que habían llenado de cadáveres la entrada a la grieta, en su mayoría borkës. El adelako y su compañero corrían como podían cargando con fatiga que destruía poco a poco su serenidad. Ninguno de los dos se sentía preparado para enfrentarse a otro adversario, y no lo estaban, así que usaron la poca fuerza que les quedaba para alcanzar el pasaje y atraer a su poderoso perseguidor.

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martes, 22 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 41

Ambos alakës continuaron corriendo perseguidos por el colerizado agal. La bestia arrasaba con todo lo que encontraba a su paso, embistiendo muertos, piedras y borkës que se cruzaban en su camino. El comandante lajur que se encontraba cerca del monstruo gritaba desesperadamente tratando de lograr que lo escuchara y se detuviera. Se había percatado de que el agal iba directo a una trampa que habían preparado los guerreros alakës. Pero ya era inevitable. Ya no reaccionaba a sus órdenes ni tenía control sobre la poca cordura que poseía, porque estaba consumido por el instinto de asesinar a quienes lo habían lastimado.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 40

En el último momento, el comandante borke mantuvo la mente clara y señalando a la grieta le gritó al agal algún tipo de indicación. Todos los soldados allí presentes creyeron que esto sería inútil y que ese sería el final del lajur, pero ante su sorpresa, el agal se detuvo ante sus órdenes. Aún confusa, la bestia que emanaba sudor candente se detuvo un momento a mirar a su comandante, luego miró hacía donde este señalaba. Fueron cortos segundos de silencio los que le dieron un receso silencioso al campo de batalla. Impulsado por una de sus grandes patas el agal se impulsó y comenzó a correr rugiendo en la misma dirección en la que huían los dos alakes. Poco a poco comenzó a disminuir la distancia entre ellos y su desenfrenado perseguidor, sin embargo, el comandante borke se dio cuenta demasiado tarde del grave error que había cometido. El lajur se levantó del suelo y se empeñó en alcanzar al monstruo sin éxito alguno.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 39

El agal había perdido la poca cordura con la que actuaba y atacaba todo lo que encontraba a su paso. Los borkës comenzaron a huir en todas direcciones cuando la gran bestia comenzó a arremeter contra ellos. Al percatarse de esto, el comandante lajur se dirigió hacía donde estaba el agal. Enfadado por el giro de los acontecimientos corrió tanto como pudo mientras veía que sus enemigos huían hacia la grieta. Cuando llegó cerca de donde el agal creaba estragos y perseguía a los suyos, el lajur gritó contra la bestia y rugió tan fuerte que casi igualaba los gritos de esta. El agal respondió al rugido y con la fuerza de una de las pisadas destrozó el suelo e hizo que el comandante perdiera el equilibrio y cayera sentado al suelo. El monstruo se acercó al lajur, quien comenzó a sentir un miedo inmenso ante el poder de la cólera de aquel ser. El agal decidió atacar al asesino del rey Durtadon.

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jueves, 10 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 38

A pesar de que los dos guerreros estaban concentrados en su adversario, ambos habían mantenido parte de su atención en el grupo de alakës qué huía. Ambos notaron cuando Durta, que cargaba el cuerpo de su padre, y parte del ejército habían llegado al ingreso del pasaje. Sin embargo, no todos los guerreros de Polis generaban en sus enemigos el respeto y el temor que el rey y sus guardianes. Por esta razón, un grupo de la compañía de alakës corría desesperadamente detrás del príncipe mientras que los arqueros que quedaron los protegían de un grupo de lajur que los perseguían. Este puñado de poderosos borkës había decidido arriesgar su vida para acabar con la mayor cantidad de adversarios y tratar de conquistar la grieta con el fin de que su ejército pudiera usarla para comenzar con la conquista de Erutar. Frouken vio una oportunidad y le ordenó a Rotran que comenzara a correr hacia la entrada del pasaje.

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jueves, 3 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 37

Ningún borke se atrevió a impedir la intervención del guerrero felino de Polis en la batalla. La cobardía y el sentido de supervivencia del ejército enemigo había jugado un papel importante en esta batalla donde muchos borkës habían resultado víctimas del ataque cruzado. Rotran y su compañero se alejaron de la gran bestia que se encontraba en suelo quejándose y tratando de levantarse y con solo una mirada de agradecimiento, ambos se coordinaron para adoptar una posición de batalla. El agal se levantó del suelo rugiendo de ira y comenzó a atacar ambos guerreros con una cólera que se sentía en el calor que emanaba y se esparcía por el aire. El ataque del adelako causó menos daño del esperado. Los dos alakës comenzaron una estrategia conjunta para atacarlo pero esto no parecía lastimarlo significativamente. El paralizante de las dagas parecía ser inútil con el agal y su rabia parecía hacerlo más rápido y peligroso. La bestia se había descontrolado y estaba bajo el control de su instinto asesino, lo que provocaba que dentro de su cuerpo se generaran explosiones espontáneas que hacían que la tierra temblara. Esta combustión parecía fortalecer aún más al agal, sumandolo al hecho de que estas explosiones iban acompañadas con gotas de una sustancia similar a la lava que salían expulsadas de su cuerpo de forma impredecible.

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martes, 1 de noviembre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 36

Aún lejos de la gran pared, Frouken se comenzaba a ver fatigado y sus movimientos se percibían más torpes a medida que pasaba el tiempo. El deterioro del terreno de batalla por los constantes ataques del agal comenzaban a influir en el duelo. Paulatinamente se dibujaba en su rostro una sonrisa de ironía mientras pensaba en que este podría ser su final y que no era lo honorífico que siempre había pensado que sería. Volcado en uno de esos pensamientos perdió la concentración en la batalla y a pesar de haber saltado y rodado tan lejos como pudo de su enemigo, la distancia no había sido la suficiente para no ser alcanzado por su enemigo. Cuando uno de los brazos se dirigía hacia Frouken con un golpe que seguro le destruiría la armadura y las costillas, el agal perdió el equilibrio y se derrumbó. Frouken pudo ver a un adelako felino destrozando parte del gemelo de la pierna derecha de la bestia con una serie de rápidos ataque repetitivos y con ayuda de dos dagas largas, aun cuando su piel escamada parecía impenetrable.

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sábado, 29 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 35

El agal arremetió contra el alak comenzando con un salto que lo ubicó casi sobre Frouken. El golpe fue esquivado a tiempo pero el suelo resquebrajado, la onda de choque y el temblor generado dificultaron la estabilidad del guerrero al levantarse. Faltaron pocos centímetros para que su rostro fuera golpeado por la gran bestia que había girado ágilmente, aprovechando la fuerza del giro para intentar impactarlo con una de sus garras. El alak aprovechó este momento para alejarse aún más. Antes de poder preparar un nuevo ataque, una roca envuelta en fuego salió disparada de la boca del agal obligando a Frouken a invertir su energía en una maniobra evasiva. Una parte del grupo de borkës que rodeaban el duelo se apartó rápidamente para evitar que esta les golpeara. El alak tuvo que esquivar nuevamente a la bestia, esta vez quedando muy cerca de un grupo de borkës. En lugar de intentar atacarle, éstos intentaron huir. Aunque el guerrero esquivó a tiempo, algunos de estos fueron impactados por el golpe del agal muriendo en el acto. Durante unos minutos más se repitió el patrón de aquella batalla. El guerrero de Polis corría y esquivaba los ataques de su enemigo que escupía piedras envueltas en llamas contra él y al mismo tiempo intentaba incesantemente de atraparlo, pero el alak sabía que un solo apretón de sus grandes y poderosos brazos era suficiente para matarlo y definir aquel enfrentamiento.

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martes, 25 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 34

Contra todo pronóstico, el agal recibió un ataque frontal que lo obligó a detenerse. Una ráfaga de luz blanca en forma de corte vertical llegó hasta la bestia cortando el suelo. El agal puso los brazos cruzados al frente evitando que aquel extraño ataque lo desestabilizara. Al quitar los brazos y buscar el origen del ataque vio una línea recta que marcaba el suelo unos treinta metros hasta llegar a los pies de Frouken. El alak del millar de vidas había decidido volver a la ofensiva.

Aquel guerrero que una vez renunció a su linage, había tomado la decisión de extraer de hoja de luz un poder antiguo que le permitía lanzar un corte a distancia. La poderosa randagord extraía de su portador parte de su energía vital y la transformaba en una fuerza que expandía el alcance de su filo a través del aire al mismo tiempo que mejoraba exponencialmente su efectividad. Aunque este ataque contra un agal no parecía ser lo suficientemente letal debido a los acontecimientos previos de aquella batalla. En este punto, usar el poder del arma era un recurso peligroso debido a lo exhausto que el alak se encontraba, pero gracias a esto, la gran bestia fue retenida. Esto encolerizó al agal que emitió un fuerte rugido cargado de rabia. El ejército borke decidió detener su ofensiva y quedarse a espaldas de la gran bestia al ver aquel extraño poder de hoja de luz.

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viernes, 21 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 33

El príncipe salió de su letargo y comenzó a correr junto a Rotran al mismo tiempo que comenzaba a guiar a todos alakës sobrevivientes al pasaje angosto, sin embargo el agal parecía disminuir la ventaja entre él y ellos. Algunos alak cayeron víctimas de los lajur y borkës que aprovecharon su huida para matarlos a traición, otros fueron víctimas del agal y otros más comenzaron a perder la esperanza al ver que no llegarían al pasaje antes que la gran bestia. La lluvia de flechas había cesado, y los arqueros alakës habían emprendido la huida. El terror comenzó a apoderarse de los guerreros del árbol cuando notaron que todo el ejército borke seguía al agal. Todo estaba acabado, pues por más que los alakës corrieran, los seguiría el ejército enemigo y tal como se acomodaban los acontecimientos, la masacre y la invasión a Erutar parecían ser inevitables, sin ninguna resistencia más que pudiera repeler su ataque contra Polis a tiempo.

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Polis: Prologo - Fragmento 32

Todos los alakës habían visto como el agal había surgido como un volcán de la nave y a todos los invadió el temor y la desesperación. Aún sin ver que Frouken corría dando la espalda al monstruo, la mayoría había emprendido la huida. De igual forma, el guerrero anunciaba con sus manos la retirada mientras se dirigía hacia donde se encontraba el cuerpo del rey cuando una piedra de un metro de diámetro envuelta en fuego cayó cerca de él. El agal había escupido esta esfera envuelta en su saliva caliente y había comenzado a arremeter contra los alakës. Rotran trataba de convencer a Durta de que se levantara y huyera, pero él estaba perdido en el dolor mientras el campo de batalla se convertía en un caos total.

Con una mezcla de destreza y suerte, el alak del millar de vidas logró llegar ileso ante sus dos compañeros. Sin detenerse pidió disculpas y sin el respeto que se tratan estos asuntos usualmente, levantó el cuerpo del rey y lo cargó en su espalda, a lo que Durta trató de reaccionar agresivamente, pero mientras captaba la sorpresiva acción y desahogaba su ofensa gritando, Frouken ya le llevaba varios metros de ventaja.

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miércoles, 19 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 31

Antes de que Frouken tomara aquella decisión el gran lajur llegó a los pies del agal, miró hacía atrás y dibujó una sonrisa satisfecha al ver que su perseguidor se había detenido al ver aquella gran bestia. Mirándolo desde abajo fijamente a los ojos le habló en su lengua. El agal bajo su cabeza a la altura del gran borke y este le puso un brazo en el rostro mientras continuaba hablándole. Miró hacia atrás encontrando con la mirada a Frouken y volvió a hacer contacto visual con la bestia. El alak logró percibir que entre jadeos el lajur le estaba dando algún tipo de orden, pero en su voz se notaba algún tipo de duda. A pesar de lo confuso que fue aquel encuentro, el agal lo miró fijamente un momento y con la cabeza hizo un gesto de aprobación. Inmediatamente después el comandante dio la orden de romper las cadenas que ataban a aquella criatura y esta comenzó a bajar de la nave.

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