sábado, 29 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 35

El agal arremetió contra el alak comenzando con un salto que lo ubicó casi sobre Frouken. El golpe fue esquivado a tiempo pero el suelo resquebrajado, la onda de choque y el temblor generado dificultaron la estabilidad del guerrero al levantarse. Faltaron pocos centímetros para que su rostro fuera golpeado por la gran bestia que había girado ágilmente, aprovechando la fuerza del giro para intentar impactarlo con una de sus garras. El alak aprovechó este momento para alejarse aún más. Antes de poder preparar un nuevo ataque, una roca envuelta en fuego salió disparada de la boca del agal obligando a Frouken a invertir su energía en una maniobra evasiva. Una parte del grupo de borkës que rodeaban el duelo se apartó rápidamente para evitar que esta les golpeara. El alak tuvo que esquivar nuevamente a la bestia, esta vez quedando muy cerca de un grupo de borkës. En lugar de intentar atacarle, éstos intentaron huir. Aunque el guerrero esquivó a tiempo, algunos de estos fueron impactados por el golpe del agal muriendo en el acto. Durante unos minutos más se repitió el patrón de aquella batalla. El guerrero de Polis corría y esquivaba los ataques de su enemigo que escupía piedras envueltas en llamas contra él y al mismo tiempo intentaba incesantemente de atraparlo, pero el alak sabía que un solo apretón de sus grandes y poderosos brazos era suficiente para matarlo y definir aquel enfrentamiento.

Historias de Terran por S. Arias

 

martes, 25 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 34

Contra todo pronóstico, el agal recibió un ataque frontal que lo obligó a detenerse. Una ráfaga de luz blanca en forma de corte vertical llegó hasta la bestia cortando el suelo. El agal puso los brazos cruzados al frente evitando que aquel extraño ataque lo desestabilizara. Al quitar los brazos y buscar el origen del ataque vio una línea recta que marcaba el suelo unos treinta metros hasta llegar a los pies de Frouken. El alak del millar de vidas había decidido volver a la ofensiva.

Aquel guerrero que una vez renunció a su linage, había tomado la decisión de extraer de hoja de luz un poder antiguo que le permitía lanzar un corte a distancia. La poderosa randagord extraía de su portador parte de su energía vital y la transformaba en una fuerza que expandía el alcance de su filo a través del aire al mismo tiempo que mejoraba exponencialmente su efectividad. Aunque este ataque contra un agal no parecía ser lo suficientemente letal debido a los acontecimientos previos de aquella batalla. En este punto, usar el poder del arma era un recurso peligroso debido a lo exhausto que el alak se encontraba, pero gracias a esto, la gran bestia fue retenida. Esto encolerizó al agal que emitió un fuerte rugido cargado de rabia. El ejército borke decidió detener su ofensiva y quedarse a espaldas de la gran bestia al ver aquel extraño poder de hoja de luz.

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viernes, 21 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 33

El príncipe salió de su letargo y comenzó a correr junto a Rotran al mismo tiempo que comenzaba a guiar a todos alakës sobrevivientes al pasaje angosto, sin embargo el agal parecía disminuir la ventaja entre él y ellos. Algunos alak cayeron víctimas de los lajur y borkës que aprovecharon su huida para matarlos a traición, otros fueron víctimas del agal y otros más comenzaron a perder la esperanza al ver que no llegarían al pasaje antes que la gran bestia. La lluvia de flechas había cesado, y los arqueros alakës habían emprendido la huida. El terror comenzó a apoderarse de los guerreros del árbol cuando notaron que todo el ejército borke seguía al agal. Todo estaba acabado, pues por más que los alakës corrieran, los seguiría el ejército enemigo y tal como se acomodaban los acontecimientos, la masacre y la invasión a Erutar parecían ser inevitables, sin ninguna resistencia más que pudiera repeler su ataque contra Polis a tiempo.

Historias de Terran por S. Arias


 

Polis: Prologo - Fragmento 32

Todos los alakës habían visto como el agal había surgido como un volcán de la nave y a todos los invadió el temor y la desesperación. Aún sin ver que Frouken corría dando la espalda al monstruo, la mayoría había emprendido la huida. De igual forma, el guerrero anunciaba con sus manos la retirada mientras se dirigía hacia donde se encontraba el cuerpo del rey cuando una piedra de un metro de diámetro envuelta en fuego cayó cerca de él. El agal había escupido esta esfera envuelta en su saliva caliente y había comenzado a arremeter contra los alakës. Rotran trataba de convencer a Durta de que se levantara y huyera, pero él estaba perdido en el dolor mientras el campo de batalla se convertía en un caos total.

Con una mezcla de destreza y suerte, el alak del millar de vidas logró llegar ileso ante sus dos compañeros. Sin detenerse pidió disculpas y sin el respeto que se tratan estos asuntos usualmente, levantó el cuerpo del rey y lo cargó en su espalda, a lo que Durta trató de reaccionar agresivamente, pero mientras captaba la sorpresiva acción y desahogaba su ofensa gritando, Frouken ya le llevaba varios metros de ventaja.

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miércoles, 19 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 31

Antes de que Frouken tomara aquella decisión el gran lajur llegó a los pies del agal, miró hacía atrás y dibujó una sonrisa satisfecha al ver que su perseguidor se había detenido al ver aquella gran bestia. Mirándolo desde abajo fijamente a los ojos le habló en su lengua. El agal bajo su cabeza a la altura del gran borke y este le puso un brazo en el rostro mientras continuaba hablándole. Miró hacia atrás encontrando con la mirada a Frouken y volvió a hacer contacto visual con la bestia. El alak logró percibir que entre jadeos el lajur le estaba dando algún tipo de orden, pero en su voz se notaba algún tipo de duda. A pesar de lo confuso que fue aquel encuentro, el agal lo miró fijamente un momento y con la cabeza hizo un gesto de aprobación. Inmediatamente después el comandante dio la orden de romper las cadenas que ataban a aquella criatura y esta comenzó a bajar de la nave.

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miércoles, 12 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 30

El comandante borke corrió hacia el agal sin disminuir la velocidad a la que huía, no obstante, Frouken mermó el paso inconscientemente al ver aquella gran bestia, dejándose invadir por el temor que parecía producirle el agal. Nunca había visto nada parecido en su vida, porque nunca ninguna de estas criaturas había pisado la tierra de los éldon. La aparición de la gran bestia daba a entender que a partir de ese momento las batallas contra los ejércitos borkës serían muy diferentes a como habían sido hasta entonces, lo que producía una incertidumbre en cada uno de los alakës allí presentes. Este extraño miedo ayudaba a que el cansancio que Frouken había acumulado en la batalla comenzará a notarse. Aún sin conocer la fuerza de su enemigo, el alak sintió que en este punto de la batalla no tenía fuerzas para luchar contra su nuevo contrincante. Sin pensar en la deshonra o en la culpa, tomó la decisión de dar la vuelta y retirarse, renunciando a su idea de vengar la vida del rey y de sus compañeros caídos.

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lunes, 10 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 29

Aquella bestia era un agal, un ser de unos cuatro metros de altura creado con algún tipo de randa maligna. Con facciones similares a los borkës, pero con constitución similar a la de un gorila erguido de nuestro mundo, era una de las razas más poderosas nacida del mal de Terran. La fila de cuernos que adornaba su cuerpo desde su cabeza hasta su cola, su piel rocosa y la mirada luminosa que poseía intimidaba y atemorizaba a cualquier éldon con solo verlo. Pero fue su fuerza la que llenó de terror la mente de todos en el campo de batalla, incluyendo a sus aliados, cuando movió uno de sus brazos y lanzó por los aires a nueve borkës que sostenían una de sus cadenas. sus ojos oscuros que emanaban un humo gris, como si algo se estuviera quemando dentro de él. Luego golpeó con sus garras delanteras contra el suelo, resquebrajando el metal como si fuera vidrio. Alguien sensato no habría pensado en acercarse a aquella temible criatura, sin embargo, había alguien que parecía tener el coraje de aproximarse a él.

Agal

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miércoles, 5 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 28

Muchos borkës le dejaron el camino abierto para seguir a su comandante por miedo a los infalibles golpes que el alak daba a quienes intentaban detenerlo. El lajur miraba molesto hacía atrás al ver la ineptitud de su ejército, al mismo tiempo que un temor le comenzaba a llenar el pecho al ver que su perseguidor acortaba poco a poco la distancia entre ambos. Aunque era un gran guerrero entre los de su especie y había librado batallas en continentes lejanos, sabía perfectamente que estaba en una batalla que no podía ganar. Así que corrió contra su orgullo, tanto como le permitieron sus fuerzas y logró mantener la distancia suficiente para salvar su pellejo de las garras de la muerte. Aún le faltaba bastante para a una de las naves, pero tuvo la energía suficiente para alcanzar su meta ante la impotencia de Frouken. Cuando estaban a la orilla de Erutar frente a la nave de los lajur, el gran borke rugió como si estuviera dando una orden y un golpe metálico resonó desde la flota, provocando un eco atronador que movió la estructura completa en un tambaleo. Otro grito se oyó, pero esta vez eran más borkës, y otra vez se oyó el golpe metálico. Luego una explosión se escuchó y en medio de la nave en llamas surgió un ser monstruoso y junto a él un grupo de lajur sosteniéndolo con cadenas.

Historias de Terran por S. Arias

 

lunes, 3 de octubre de 2016

Polis: Prologo - Fragmento 27

Frouken por su parte no lograba alcanzar al lajur y algunos borkës trataron de atacarlo para defender inútilmente a su comandante, porque aunque el alak estaba cansado y lastimado, su gran poder y habilidad no menguaba y su sagacidad en batalla se mantenía intacta. En su mente se revolvían un grupo de sentimientos que él no podía entender y todo eso desembocaba en una imprudente ira que lo consumía, lo que también lo confundía. El rey era alguien a quien admiraba por lograr unir a todo el continente en una paz que casi todos disfrutaban, pero sus sentimientos hacía él no iban más allá. Eso lo hacía sentir culpable de no sentir lo mismo por sus compañeros caídos, esos soldados que habían dado la vida ese día por Polis. Quería dejar de sentir que debía vengar la vida de su rey y en su lugar honrar la vida de todos sus compañeros muertos, que aunque no conocía muy bien, eran dignos de ser recordados por su valía ese día. Y fue esta discordia de pensamientos lo que provocó en él un nuevo sentimiento de desagravio. Era esa capacidad de mantener su sangre tibia en los momentos de cólera lo que hacía de Frouken el mejor guerrero que servía a Polis.

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